Una vez instalados en Kniebis probamos la gastronomía local en un restaurante cercano: Alemania sabe a mostaza. Pedimos unas salchichas de ciervo típicas de la zona que se comían solas. Aquí la vista de la zona en la que nos alojamos...
Y aquí la vista de las salchichas que nos comimos :-)
La Marktplatz de Freudenstadt sabe a agua. Es la plaza preferida de los niños, sobre todo del más pequeño
Pensaba que los ciervos tenían la salchicha más grande.
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