viernes, 2 de agosto de 2013

Día 5: Picnic en la selva negra... o no

Hoy toca picnic. Primero compramos algunas provisiones en el mercadillo que tenemos cerca del apartamento, por eso de mezclarnos con lo que sería el alemán medio :-)



Después nos dirigimos hacia Allerheiligen para visitar las ruinas de un convento en medio de la selva.




Desde el convento caminamos hacia unas cataratas por un sendero que transcurre al lado del río.




Una manada de ciervos nos observa desde la distancia.

Justo al  llegar a las cataratas, el diluvio universal. Vaya gimkana!! Con los carros, los niños, las bolsas, el pastel, subiendo por las escaleras… Nos habían avisado que eso pasaba, pero fuimos de inocentes y lo pagamos. Desde ahí a casa a secarnos y a hacer el primer picnic bajo techo :-(

Y por la noche, FIESTA DOBLE DE CUMPLEAÑOS!! Èric y Belén lo celebran  comiendo tarta Selva Negra, que no sería la de la mañana porque se humedeció un poco por el “chirimiri” y tuvimos que ir a comprar otra.

Día 4: Freudenstadt

Nos dirigimos a Freudenstadt por la carretera B500,  una carretera que ofrece vistas panorámicas de la Selva Negra. Hacemos una parada en el lago Mummelsee para estirar las piernas dando un paseo por la orilla bajos los pinos.



Una vez instalados en Kniebis probamos la gastronomía local en un restaurante cercano: Alemania sabe a mostaza. Pedimos unas salchichas de ciervo típicas de la zona que se comían solas. Aquí la vista de la zona en la que nos alojamos...


Y aquí la vista de las salchichas que nos comimos :-)




La Marktplatz de Freudenstadt sabe a agua. Es la plaza preferida de los niños, sobre todo del más pequeño

 





Día 3: Baden Baden

Hoy paseamos por Baden Baden. Cerca del apartamento está Lichtentaler Allee, una enorme zona verde, donde encontramos varios museos, el Kurhaus y el casino rodeado de tiendas de alto standing con  mesitas fuera para atender a sus selectos clientes.




Después nos dirigimos a la Leopoldsplatz, una plaza en la que convergen varias calles peatonales llenas de tiendas.





Desde una de estas calles comenzamos a subir por una cuesta empinada y adoquinada no apta para carritos de bebés hasta llegar  a la Stiftskirche, una iglesia de estilo gótico cuyos cimientos incorporan parte de las antiguas termas romanas. Al lado encontramos un restaurante de comida checa, justo delante de las Römische Baruien (las ruinas de las termas romanas),  donde disfrutamos de una deliciosa comida regada  con unas cuantas cervezas de la zona. La ciudad destaca por sus numerosos balnearios pero en este viaje no los visitamos.

De vuelta a casa encontramos otra zona peatonal tranquila, con música de fondo, donde descansamos un poco antes de volver a casa.



Por la tarde pusimos en marcha la laundry machine