Después nos dirigimos hacia Allerheiligen para visitar las ruinas de un convento en medio de la selva.
Desde el convento caminamos hacia unas cataratas por un sendero que transcurre al lado del río.
Una manada de ciervos nos observa desde la distancia.
Justo al llegar a las cataratas, el diluvio universal. Vaya gimkana!! Con los carros, los niños, las bolsas, el pastel, subiendo por las escaleras… Nos habían avisado que eso pasaba, pero fuimos de inocentes y lo pagamos. Desde ahí a casa a secarnos y a hacer el primer picnic bajo techo :-(
Y por la noche, FIESTA DOBLE DE CUMPLEAÑOS!! Èric y Belén lo celebran comiendo tarta Selva Negra, que no sería la de la mañana porque se humedeció un poco por el “chirimiri” y tuvimos que ir a comprar otra.