Después nos dirigimos a la Leopoldsplatz, una plaza en la que convergen varias calles peatonales llenas de tiendas.
Desde una de estas calles comenzamos a subir por una cuesta empinada y adoquinada no apta para carritos de bebés hasta llegar a la Stiftskirche, una iglesia de estilo gótico cuyos cimientos incorporan parte de las antiguas termas romanas. Al lado encontramos un restaurante de comida checa, justo delante de las Römische Baruien (las ruinas de las termas romanas), donde disfrutamos de una deliciosa comida regada con unas cuantas cervezas de la zona. La ciudad destaca por sus numerosos balnearios pero en este viaje no los visitamos.
De vuelta a casa encontramos otra zona peatonal tranquila, con música de fondo, donde descansamos un poco antes de volver a casa.
Por la tarde pusimos en marcha la laundry machine
Qué chula la bañera abuhardillada!
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